Con motivo del octavo aniversario de la aprobación del Decreto 25/2018 para la conservación de la Posidonia oceanica en las Islas Baleares, Amics de la Terra Eivissa quiere manifestar que, a pesar de los avances normativos, la supervivencia de este ecosistema sigue en riesgo. Las causas son un modelo turístico que ignora la capacidad de carga de nuestra isla, una gestión deficiente de las aguas residuales, que tratan el mar como un vertedero, y unas previsiones climáticas extremadamente preocupantes.

Presión náutica: Los datos de monitorización oficiales indican cierta estabilidad de la posidonia en Baleares, pero la situación en Ibiza es crítica, especialmente en el suroeste. Ibiza sufre una de las mayores presiones de fondeo de todo el Mediterráneo. El Servicio de Vigilancia realiza más de 10.000 actuaciones al año, de las cuales, un 10% de los barcos revisados se encuentran mal fondeados y agrediendo la planta. Se obliga a moverlos, se levanta acta y, con suerte, se cobra la multa, pero el daño ya está hecho.

Vertidos y contaminación: Denunciamos los vertidos, intencionados o accidentales, de aguas residuales sin depurar, los restos de productos químicos, plásticos y aceites, la salmuera de las desaladoras, etc. Todo ello agravado por un modelo de turismo insostenible que no es capaz de garantizar la calidad de las aguas de baño. La depuración deficiente es la causa de las tristemente famosas “incidencias” de proliferación de algas, con postales de aguas verdes y turbias que se vuelven virales en Instagram cada verano.

Cambio climático: El aumento de la temperatura del mar es ya una realidad incontestable. En 2025 se superaron los 30 grados en algunos puntos concretos, temperatura superior al límite de supervivencia de la planta (28º). De nada servirá proteger las praderas si no detenemos de inmediato un sobrecalentamiento causado por el modelo de producción y consumo del Norte Global, y que afecta a la temperatura del Mediterráneo, marítima y terrestre, de forma directa.

Una vez más, recordamos que la posidonia conforma un hábitat prioritario para numerosas especies marinas, es productora de oxígeno y de arena para nuestras playas, además de un servicio ecosistémico imprescindible de protección de nuestro litoral, gracias a las hojas secas que hasta hace poco se consideraban suciedad. Las praderas de posidonia situadas entre Ibiza y Formentera son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1999 y tenemos la obligación moral de conservarlas.

El decreto que hoy, con perspectiva de ocho años, celebramos como un acierto, otorga niveles de protección y planes de restauración y gestión especiales que están demostrando su efectividad. Pero, como muestran los datos, hay zonas especialmente castigadas y presionadas que necesitan más atención y una mirada más amplia de las causas del problema. Exigimos que las administraciones actúen con responsabilidad y urgencia, que las áreas marinas del litoral de la Red Natura 2000 reciban especial atención, y que todo el litoral pitiuso esté vigilado con todos los recursos humanos necesarios para garantizar su futuro.